La ciudad china de Yanjin, en la provincia de Yunnan, ha convertido la escasez de terreno en un argumento a favor de la construcción vertical. Según informó LaRepublica.pe el 18 de octubre de 2026, en su punto más estrecho el espacio urbanizable de esta localidad de unos 400.000 habitantes apenas alcanza los 30 metros de ancho, y sin embargo allí se levantan edificios de más de 20 pisos.
Rodeada por dos montañas elevadas y atravesada por el río Nanxi, Yanjin no puede crecer hacia los lados. Lo hace hacia arriba. El caso ilustra, en términos de gestión del suelo, una lección que muchos planificadores urbanos repiten desde hace décadas: cuando el territorio es escaso, la densidad es una respuesta más eficiente que la expansión indiscriminada.
Por qué Yanjin tiene solo 30 metros de ancho
La ciudad se extiende a lo largo de un valle encajonado entre montañas, con el río Nanxi ocupando parte del escaso espacio disponible. La franja urbanizada varía entre los 30 metros del punto más angosto y unos 300 metros en las zonas más amplias, una diferencia que condiciona todo el trazado urbano.
Por el valle discurren una carretera principal y vías ferroviarias, y parte del ferrocarril atraviesa túneles excavados en la roca montañosa. La calle central es relativamente plana, pero otros sectores están llenos de escaleras por los fuertes desniveles del terreno. Los edificios residenciales se concentran en las superficies disponibles junto al río y las laderas.
Las dificultades también alcanzan a las poblaciones vecinas. Algunos habitantes de los asentamientos de montaña llegan a los mercados de Yanjin por senderos estrechos junto a precipicios, a casi 700 metros de altura y sin barandillas de protección. Aun así, esos caminos reducen el trayecto en unos 30 minutos frente al viaje en automóvil.
Cómo se construyen rascacielos en una franja de 30 metros
La respuesta de Yanjin a la falta de suelo ha sido la construcción en vertical. Los edificios residenciales de más de 20 plantas permiten concentrar viviendas en superficies reducidas, una lógica que recuerda la de ciudades con territorio limitado como Hong Kong o Singapur, donde la densidad alta se acompaña de servicios públicos concentrados.
Una de las soluciones técnicas más llamativas consiste en levantar edificios sobre pilares elevados de hormigón, incluso en sectores situados directamente sobre el agua. Estas estructuras buscan además proteger las construcciones frente a las crecidas del río durante las inundaciones, un riesgo recurrente en el valle.
El crecimiento tiene límites. El centro antiguo apenas dispone de espacio para nuevas edificaciones y las pendientes pronunciadas dificultan tanto la expansión como la remodelación de los barrios existentes. Los nuevos complejos residenciales se construyen por ello fuera del núcleo histórico, donde hay más terreno, y en algunos sectores se nivelan partes de las laderas para facilitar las obras.
El costo de un territorio hostil: inundaciones y deslizamientos
La geografía de Yanjin no solo define dónde se construye, sino también cuánto riesgo asumen sus habitantes. Las inundaciones recurrentes golpean sobre todo a los barrios antiguos, y el relieve montañoso añade la amenaza de deslizamientos de tierra.
Según el reporte de LaRepublica.pe, estas condiciones han llevado a algunos residentes a abandonar sus viviendas y trasladarse a los nuevos complejos habitacionales construidos fuera del núcleo histórico. La ciudad se adapta así a un entorno en el que cada metro disponible resulta valioso.
El caso tiene paralelos con los desafíos climáticos de otras geografías. En el Perú, por ejemplo, los fenómenos de El Niño exponen a millones de personas a lluvias intensas, según el Cenepred, y la gestión del riesgo en territorios vulnerables es un tema que
