Casi 14 millones de personas en el Perú están expuestas a las consecuencias de las lluvias intensas que podría traer el Fenómeno El Niño, advirtió el 16 de octubre de 2026 el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred). La cifra, difundida en declaraciones a RPP noticias, obliga a preguntarse si el Estado peruano está preparado para absorber un choque climático de esta magnitud.
Miguel Yamasaki Koizumi, jefe institucional del Cenepred, explicó en La Rotativa del Aire que la estimación se construye a partir de la experiencia de eventos El Niño anteriores. Alrededor de 9 millones de personas se encuentran en riesgo muy alto y unas 6 millones más en riesgo alto, lo que suma casi 14 millones de peruanos expuestos.
Exposición no es afectación: el matiz técnico que importa
Yamasaki Koizumi fue cuidadoso al precisar el significado de la cifra. Estar expuesto no significa necesariamente ser afectado, sino habitar zonas o viviendas con condiciones de vulnerabilidad y fragilidad estructural frente a lluvias intensas.
Alrededor de 9 millones de personas en muy alto riesgo que están expuestas; no quiere decir que van a ser afectadas, sino que están expuestas por sus condiciones de vulnerabilidad y de fragilidad de sus viviendas.
La distinción es técnicamente correcta y políticamente incómoda. Revela que la amenaza climática se convierte en desastre por decisión humana: viviendas construidas sin criterios técnicos, ocupación de zonas inundables y décadas de informalidad urbana que ningún gobierno ha querido ordenar. La exposición masiva es, en buena cuenta, el resultado de un Estado que planifica poco y reacciona tarde.
Más de 1 900 puntos críticos identificados en la costa
La Autoridad Nacional del Agua (ANA) ha contabilizado más de 1 900 puntos críticos en el país, de los cuales 536 han sido priorizados por limitaciones de tiempo y capacidad operativa. Los puntos se distribuyen en todos los departamentos de la costa, desde Tumbes hasta Ica, pasando por Lima.
Según el jefe del Cenepred, en esos puntos intervienen el Ministerio de Vivienda y Construcción, el Ejército del Perú, el Ministerio de Defensa con sus maquinarias y la propia ANA. Todas las capacidades del Estado están abocadas ahora a la limpieza y descolmatación de ríos para mitigar los impactos esperados.
La priorización de 536 de 1 900 puntos es una confesión de capacidad restringida. Cuando el Estado solo puede atender una fracción de los riesgos identificados, la gestión se convierte en triaje: se elige dónde intervenir sabiendo que el resto queda librado a la suerte. Es exactamente el tipo de situación que exige presupuestos previsibles y obras de prevención ejecutadas con años de anticipación, no en la víspera del evento.
¿Qué pasa en el sur? Incendios forestales exacerbados
El panorama en la sierra sur es distinto pero igualmente grave. Yamasaki Koizumi señaló que los incendios forestales se han exacerbado y acentuado debido a la ausencia de lluvias, la alta intensidad de la temperatura superficial del aire y la quema de pasto seco, al que calificó como el combustible perfecto para iniciar los incendios.
Los departamentos más involucrados son Ayacucho, Huancavelica, Cusco y Puno. El funcionario admitió que no existe una cifra exacta de incendios activos en la sierra central porque la cantidad varía constantemente.
Ayer justo coordinaba con el INDECI y me dice: apagan un incendio, apagan dos incendios con todo lo que demanda el esfuerzo y de pronto aparecen dos o tres.
Equipamiento insuficiente para combatir incendios
Yamasaki Koizumi reconoció con franqueza que el país no cuenta con el equipamiento ideal para combatir incendios forestales. No existen las herramientas técnicas que usan los combatientes forestales de otros países.
Lo que sí hay son helicópteros del Ejército que arrojan agua mediante helibaldes, aeronaves que lanzan cajas de agua y el apoyo de las Fuerzas Armadas para atender las emergencias. La presidenta remarcó ese despliegue el día previo a las declaraciones del funcionario.
Las capacidades deseadas no las tenemos. El equipamiento deseado que tienen los combatientes forestales en otros países no lo tenemos, pero sí tenemos helicópteros del Ejército que están trabajando con el arrojo de agua con helibaldes, y aeronaves que lanzan cajas de agua. Con eso estamos luchando.
La honestidad del funcionario es valiosa, pero el diagnóstico debería incomodar. Un país que sabe, con años de anticipación y estudios técnicos propios, que El Niño es un riesgo recurrente, llega a cada evento improvisando capacidades. La prevención de desastres no es un gasto discrecional: es una inversión con el más alto retorno social que existe, porque cada sol invertido en descolmatación, reforestación y ordenamiento territorial evita pérdidas multiplicadas después.
La lección pendiente: prevenir cuesta menos que reconstruir
El caso peruano ilustra un defecto estructural de la gestión pública en la región: la política de desastres es reactiva, mediática y concentrada en la emergencia, cuando el verdadero campo de batalla es el presupuesto silencioso de la prevención. Las agencias de riesgo lo repiten cada año, y cada año la reconstrucción post desastre consume recursos que podrían haber sido obras previas.
Para las clases medias urbanas y el sector productivo, las implicancias son directas. Un evento El Niño de intensidad moderada ya altera cadenas de suministro agrícola y encarece alimentos, como han advertido analistas internacionales sobre sectores específicos del agro peruano; Moody's ya alertó sobre los riesgos del azúcar peruano ante El Niño. La interrupción de carreteras, la paralización de obras y la presión fiscal de la emergencia terminan pagándose en inflación y en menor crecimiento.
La coordinación interinstitucional es otro frente pendiente. Que Vivienda, Defensa, el Ejército, la ANA y el INDECI intervengan simultáneamente en los mismos puntos críticos es necesario, pero también recuerda que el Estado peruano suele operar por islas. Como ocurre en otros ámbitos de la política pública, el Estado debe coordinarse consigo mismo para que la suma de esfuerzos no se diluya en competencias mal repartidas.
Por ahora, la limpieza de ríos continúa en la costa y los helicópteros del Ejército siguen arrojando agua sobre los incendios del sur. Los 536 puntos críticos priorizados de los más de 1 900 identificados marcan el límite real de lo que el Estado puede hacer antes de que lleguen las lluvias.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas personas están expuestas a El Niño en el Perú?
Casi 14 millones, según el Cenepred: alrededor de 9 millones en riesgo muy alto y 6 millones en riesgo alto, considerando la vulnerabilidad de sus viviendas frente a lluvias intensas.
¿Qué son los puntos críticos identificados por la Autoridad Nacional del Agua?
Son zonas con riesgo de desbordes y daños por lluvias. La ANA contabilizó más de 1 900 en el país y priorizó 536 por limitaciones de tiempo y capacidad, en departamentos de la costa desde Tumbes hasta Ica.
¿Por qué hay incendios forestales en el sur del Perú?
Según el Cenepred, la ausencia de lluvias, la alta temperatura superficial del aire y el pasto seco, calificado como combustible perfecto, han exacerbado los incendios en Ayacucho, Huancavelica, Cusco y Puno.
¿Cuenta el Perú con equipamiento especializado contra incendios forestales?
No. El jefe del Cenepred reconoció que el país no tiene el equipamiento deseado que usan combatientes forestales de otros países, y que opera con helicópteros del Ejército con helibaldes, aeronaves que lanzan cajas de agua y apoyo de las Fuerzas Armadas.
