El silencio del JNE sobre López Aliaga: una crisis institucional que amenaza la credibilidad electoral
A menos de una semana de las elecciones regionales y municipales en Perú, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) mantiene una incógnita que erosiona la confianza en el proceso democrático: no ha definido si entregará las credenciales de alcalde de Lima a Rafael López Aliaga en caso de que su lista, Renovación Popular, resulte ganadora. Esta indefinición, lejos de ser un tecnicismo administrativo, se ha convertido en un problema político de primera magnitud que pone en tela de juicio la independencia y eficacia del órgano electoral.
El candidato a la alcaldía por Somos Perú, Carlos Bruce, ha sido particularmente contundente al calificar la actuación del JNE. En declaraciones a Exitosa, Bruce señaló que el presidente del organismo, Roberto Burneo, podría pasar a la historia como el peor presidente del JNE por permitir que la incertidumbre domine el escenario electoral. Según Bruce, el JNE está haciendo un juego vergonzoso e inconstitucional al no pronunciarse sobre un tema que debería estar resuelto con antelación.
¿Qué pide la oposición al JNE?
La exigencia central de los candidatos es simple: el JNE debe aclarar antes de los comicios si la candidatura de López Aliaga es viable, considerando que renunció a un cargo considerado irrenunciable por la Constitución, como lo es el de senador. Bruce lo expresó con claridad: el mínimo que debe hacer el Jurado es informar a la ciudadanía qué ocurrirá si marca el símbolo de Renovación Popular. De lo contrario, la institución estaría trasladando a los votantes la responsabilidad de decidir sin información completa, lo que equivale a decir: ustedes voten, que yo luego decido quién es el alcalde.
Esta postura no es aislada. Susel Paredes, candidata de Ahora Nación, ha cuestionado duramente la demora del JNE, sugiriendo que la institución podría estar actuando a favor de López Aliaga por temor a sus reacciones. Paredes se preguntó si Burneo le tiene miedo al excandidato presidencial, dado que la demora en emitir una resolución solo beneficia al actual alcalde. Por su parte, Francis Allison, de Avanza País, se mostró convencido de que el JNE finalmente acreditará a López Aliaga, basándose en los antecedentes del organismo, que ya permitió su participación en el debate municipal. Oswaldo Vargas, de Juntos por el Perú, coincidió en que el JNE ha cometido un error al no transparentar las reglas del juego a tiempo.
La gestión de López Aliaga: ¿un riesgo de Petroperú 2?
Más allá de la cuestión electoral, Bruce ha puesto el foco en la gestión del actual alcalde, a quien considera un pésimo administrador. Según el candidato de Somos Perú, la situación financiera del Municipio de Lima es alarmante: deudas millonarias, arbitrajes perdidos y costos judiciales que podrían ascender a miles de millones de dólares. Bruce llegó a comparar la situación con la de Petroperú, la empresa estatal en crisis, advirtiendo que el municipio podría convertirse en el Petroperú 2 del Estado.
Bruce atribuyó directamente a López Aliaga la responsabilidad de esta situación. Señaló que fue él quien concertó la deuda y quien ilegalmente retiró contratos a empresas, decisiones que, según su visión, tienen nombre y apellido. El candidato también criticó la gestión de obras públicas, como la Vía Expresa Sur, que se habría ejecutado sin concurso ni licitación, bajo la figura de emergencia, un mecanismo que no califica en ausencia de un fenómeno climático o riesgo inminente. Además, cuestionó la postura de López Aliaga sobre los expedientes técnicos, que el alcalde habría descalificado como un mecanismo para que los caviares ganen dinero, cuando en realidad son documentos esenciales para garantizar la calidad de las obras y la transparencia en el gasto.
¿Qué dice el JNE?
El presidente del JNE, Roberto Burneo, ha sido evasivo ante las críticas. En sus declaraciones, ha señalado que la decisión sobre las credenciales corresponde al Pleno del órgano electoral, no a su opinión personal, y que se encuentran en sesión permanente. Sin embargo, no ha ofrecido una fecha concreta para emitir una resolución, lo que aumenta la incertidumbre. Esta falta de respuesta, a menos de una semana de los comicios, es vista por los analistas como un síntoma de debilidad institucional que podría tener consecuencias graves para la legitimidad del proceso electoral.
¿Por qué es crucial que el JNE se pronuncie antes de las elecciones?
La urgencia de una resolución no es un capricho de los candidatos. La credibilidad del sistema electoral depende de que los ciudadanos voten con información clara sobre las consecuencias de su elección. Si el JNE no aclara la situación de López Aliaga, los votantes podrían emitir su voto bajo el supuesto de que su candidato podrá asumir el cargo, solo para descubrir después que la decisión queda en manos de un órgano que no ha sido transparente. Esta incertidumbre es un caldo de cultivo para el descontento social y para la percepción de que las instituciones están al servicio de intereses particulares.
Desde una perspectiva liberal, la defensa del estado de derecho y la independencia de las instituciones son pilares fundamentales. El silencio del JNE no solo afecta la contienda electoral en Lima, sino que envía una señal preocupante sobre la calidad de la democracia peruana. La transparencia y la predictibilidad son condiciones esenciales para que el mercado y la sociedad funcionen con confianza. Un órgano electoral que no actúa con diligencia y claridad socava la base misma del contrato social.
¿Qué está en juego para Lima y para el Perú?
La elección municipal en Lima no es un evento menor. Es la capital del país, el centro económico y político, y su gestión tiene un impacto directo en la vida de millones de ciudadanos. La posibilidad de que López Aliaga, con su historial de gestión cuestionada, pueda reelegirse sin que el JNE haya resuelto su situación legal, es un escenario que preocupa a diversos sectores. Pero más allá del resultado electoral, lo que está en juego es la confianza en las instituciones. Si el JNE no actúa con firmeza y transparencia, la ciudadanía podría perder la fe en el sistema electoral, un activo que es difícil de recuperar.
Los candidatos han hecho un llamado claro: el JNE debe pronunciarse a más tardar este 30 de septiembre. La pelota está en el tejado de Burneo y del Pleno del organismo. La decisión que tomen no solo definirá el futuro político de López Aliaga, sino que también marcará el precedente sobre cómo se manejan las crisis institucionales en el Perú. La expectativa es alta, y el tiempo, escaso. Lo que está en juego es nada menos que la credibilidad de la democracia peruana.