Congreso 2021-2026: Transfuguismo y crisis institucional
El período legislativo 2021-2026 concluye con un saldo de crisis institucional profunda, donde el Congreso de la República priorizó el blindaje judicial y la permanencia en el poder sobre la representación ciudadana. La degradación de los partidos políticos ha derivado en coaliciones oportunistas entre extremos ideológicos, socavando el Estado de derecho, la meritocracia y la independencia de organismos constitucionales como la Junta Nacional de Justicia y el Tribunal Constitucional.
¿Por qué colapsó la representación ideológica en el Congreso?
En cinco años, el Parlamento peruano dejó de ser un espacio de representación para convertirse en una red de conveniencias. Apenas a 44 días de iniciado el mandato, el congresista Héctor Valer abandonó Renovación Popular tras discrepancias con Rafael López Aliaga, inaugurando una ola de transfuguismo que se extendió hasta las semanas previas al cierre del periodo, con la renuncia de José Jerí a Somos Perú.
Los cambios de bancada evidenciaron una crisis de las ideologías. Somos Perú incorporó a tres legisladores del Partido Morado, Susel Paredes, Flor Pablo y Edward Málaga, pero la alianza colapsó en cuatro meses por discrepancias ideológicas. En la derecha, la migración fue similar. Norma Yarrow, María Córdova y Diego Bazán pasaron de Renovación Popular a Avanza País en agosto de 2021, para luego retornar a sus orígenes. Otro caso simbólico fue el de Vivian Olivos, quien renunció a Fuerza Popular desde los exteriores del penal de Barbadillo, declarando su apoyo a Juntos por el Perú y revelando conversaciones con el expresidente Pedro Castillo.
El politólogo Carlos Fernández atribuye este fenómeno a una degradación profunda de la política. En un contexto de crisis de ideologías, las alianzas se forjan por intereses pecuniarios y judiciales, agrupando a sectores que ideológicamente están en las antípodas pero que coinciden a la hora de proteger sus beneficios.
Se pasan de un lado para otro, a pesar de que ideológicamente están en las antípodas. Sin embargo, a la hora de los loros, coinciden por intereses pecuniarios, intereses judiciales, una serie de intereses comunes.
La constitucionalista María Antonieta Gonzáles advierte que la ausencia de lealtad a los partidos genera coaliciones efímeras. Es urgente delimitar el transfuguismo para que solo proceda por afectación a la libertad de conciencia, evitando que los parlamentarios se beneficien de cambios oportunistas.
La fragmentación del hemiciclo y sus consecuencias jurídicas
La inestabilidad también fragmentó a las bancadas originales. Perú Libre inició en 2021 como la fuerza mayoritaria con 37 curules, pero las disputas internas redujeron su representación a solo 11 escaños para 2026. Guillermo Bermejo, condenado a 15 años de prisión efectiva por afiliación terrorista, y Betssy Chávez, bajo asilo político en la embajada de México, migraron para formar Perú Democrático. Paralelamente, un sector de legisladores fundó el Bloque Magisterial, bancada disuelta en julio de 2025. Debido a las condenas penales, el Congreso terminó operando con 129 legisladores en lugar de los 130 establecidos.
El mapa parlamentario también sufrió alteraciones por el deceso de seis legisladores. Fallecieron Fernando Herrera Mamani (Perú Libre) en 2021, Hernando Guerra García (Fuerza Popular) en 2023, Enrique Wong Pujada (Podemos Perú) e Hitler Saavedra Casternoque (Somos Perú) en 2024, y Lucinda Vásquez Vela y Carlos Anderson Ramírez en 2025.
Las sustituciones por razones penales modificaron el equilibrio. Freddy Díaz fue retirado del cargo tras una condena por violación sexual, siendo reemplazado por Nelcy Heidinger. José Jerí, quien ingresó como accesitario de Martín Vizcarra, llegó a presidir la República por cuatro meses antes de ser vacado por tráfico de influencias. En contraste, Fernando Rospigliosi ingresó como reemplazo del fallecido Guerra García y escaló hasta la presidencia del Congreso.
Coaliciones contra la independencia institucional
Las diferencias entre izquierda y derecha desaparecieron frente a la conveniencia. Bancadas conservadoras como Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País pactaron con facciones de izquierda como Perú Libre, el Bloque Magisterial, Somos Perú y Acción Popular. Para el politólogo David Sulmont, no se trata de alianzas estables, sino de coaliciones oportunistas sin puntos de acuerdo de mediano plazo.
El ejemplo más crítico fue el intento de inhabilitar por 10 años a los miembros de la Junta Nacional de Justicia (JNJ). En la Comisión Permanente, Fuerza Popular y Perú Libre votaron unidos por la destitución, sumando los votos de Renovación Popular, Somos Perú y respaldos parciales de Avanza País y Alianza para el Progreso. Sulmont advierte que este control sobre los organismos de control busca reducir los contrapesos y garantizar la impunidad.
Esta dinámica se replicó en la elección de miembros del Tribunal Constitucional, un órgano que posteriormente archivó investigaciones por lavado de activos contra Keiko Fujimori. Además, el Congreso aprobó normas cuestionadas como la Ley 32108 o Ley Soto, que debilitan la lucha contra el crimen organizado. El abogado constitucionalista Herber Campos señala que el nuevo Congreso hereda la obligación jurídica y ética de reestructurar estas leyes para garantizar condiciones óptimas contra la delincuencia.
Ausencia de meritocracia y escándalos éticos
El periodo 2021-2026 estará marcado por el escándalo de los