Trujillo: la muerte de un policía que quiso denunciar corrupción sacude el sistema
La noche del domingo 3 de septiembre, Trujillo fue escenario de una jornada de violencia extrema que expone la fragilidad del Estado de derecho en el norte del Perú. El suboficial PNP Diego Manuel Vela Rodríguez, de 21 años, murió tras recibir múltiples disparos en circunstancias que aún se investigan. Pero lo que convierte este caso en un punto de inflexión no es solo el crimen, sino la hipótesis que lo rodea: el joven agente habría intentado denunciar presuntos actos de corrupción cometidos por efectivos policiales antes de ser asesinado.
La muerte de Vela Rodríguez ocurrió en horas coincidentes con el secuestro del empresario minero Jenss Lara Tantaquilla, un hecho en el que cuatro de sus acompañantes fueron asesinados. Esta coincidencia temporal ha llevado a los investigadores a plantear la geolocalización del celular del suboficial para reconstruir sus últimos movimientos y determinar si existió alguna conexión entre ambos episodios.
¿Qué se sabe del ataque contra el suboficial Vela Rodríguez?
Según el acta de constatación policial, Vela Rodríguez fue encontrado gravemente herido durante la mañana del domingo en la cuadra 14 de la calle Francisco de Zela, a la altura del denominado Mercado de Papas. Presentaba múltiples heridas por proyectil de arma de fuego y un traumatismo encéfalo-craneano severo. El efectivo fue auxiliado y trasladado de emergencia al Hospital Belén de Trujillo, pero falleció poco después debido a la gravedad de sus lesiones.
Las primeras diligencias apuntan a que el ataque habría comenzado dentro del inmueble donde residía el agente. Posteriormente, Vela Rodríguez terminó en la vía pública tras caer desde el edificio, aunque las circunstancias exactas aún no han sido esclarecidas. Agentes de Criminalística acudieron al lugar para recoger evidencias y reconstruir los últimos minutos del suboficial.
¿Por qué quiso denunciar corrupción policial?
Luis Miguel Llanos, empresario y candidato a la alcaldía de Lima, afirmó que Vela Rodríguez intentaba comunicarse con él antes de su muerte.
“Él intentaba contactarme. Había hablado con un amigo en común porque quería denunciar toda la corrupción de los policías”, sostuvo Llanos.
Ante esta versión, el empresario consideró necesario que se realice la geolocalización del teléfono celular del suboficial para reconstruir sus últimos movimientos y determinar con quiénes tuvo contacto antes del ataque. La diligencia podría ser especialmente relevante debido a la coincidencia temporal entre el asesinato del agente y el secuestro de Lara Tantaquilla.
¿Existe relación entre el asesinato del policía y el secuestro de Jenss Lara?
El asesinato del suboficial se produjo durante una jornada de extrema violencia en Trujillo, marcada también por el secuestro de Jenss Lara Tantaquilla y el asesinato de cuatro personas que lo acompañaban. Llanos sostuvo que, de acuerdo con su hipótesis, detrás del secuestro estaría la organización criminal conocida como “La Jauría” y no “Los Pulpos”. El empresario también cuestionó la capacidad de respuesta de los altos mandos policiales frente a la ola criminal que afecta a la ciudad.
No obstante, hasta el momento no existe confirmación oficial de que Vela Rodríguez haya estado relacionado con el secuestro o con el asesinato de los cuatro acompañantes del empresario minero. Esa eventual conexión deberá ser establecida por las investigaciones en curso.
Detienen a un sospechoso tras persecución
A pocos minutos del ataque, agentes policiales intervinieron a Alexander Wuerner Milla Reyes, quien resultó herido durante la intervención y fue trasladado al Hospital Regional de Trujillo. Según la información preliminar, Milla Reyes se desplazaba en una camioneta blanca y habría intentado escapar de la zona. Durante la persecución, el vehículo terminó impactando contra la fachada de una vivienda, tras lo cual el intervenido resultó herido.
Información policial señala que el detenido registra antecedentes relacionados con la posesión de un arma de fuego y otros hechos en los que se habrían producido disparos. Sin embargo, su presunta participación en la muerte de Vela Rodríguez todavía debe ser determinada mediante las diligencias de la Policía y el Ministerio Público.
¿Qué implicaciones tiene este caso para el Estado de derecho?
La investigación deberá establecer si el suboficial Vela Rodríguez efectivamente tenía información sobre presuntos actos de corrupción policial y si esta situación pudo convertirse en el móvil de su asesinato. La geolocalización de su celular, el análisis de sus comunicaciones y la revisión de las cámaras de seguridad de la zona serán claves para reconstruir sus últimos movimientos.
Este caso plantea interrogantes profundas sobre la capacidad del Estado peruano para proteger a quienes intentan denunciar la corrupción desde dentro de sus propias instituciones. En un contexto de crisis de seguridad ciudadana, la muerte de un agente que presuntamente buscaba revelar prácticas corruptas no solo es un crimen, sino un ataque directo a los mecanismos de rendición de cuentas que sostienen un sistema democrático saludable.
Las autoridades tienen ahora la responsabilidad de conducir una investigación transparente y rigurosa. La confianza en las instituciones depende de que este caso no quede en la impunidad y de que se esclarezca si la muerte de Vela Rodríguez fue un acto aislado o parte de un patrón más amplio de corrupción y violencia que amenaza la gobernabilidad en el norte del país.