La tuneladora Micaela llegó el 23 de octubre de 2026 a la estación Carmen de la Legua, en el Callao, y con ello quedaron concluidas las excavaciones de todas las estaciones de la Línea 2 del Metro de Lima y Callao y del ramal de la Línea 4, doce años después del inicio de las obras.
Según El Comercio Perú, el avance marca el cierre de la fase de excavación del primer sistema de metro subterráneo del Perú, un proyecto de 35 kilómetros y 35 estaciones cuya inversión estimada asciende a USD 5.350 millones. La presidenta Keiko Fujimori supervisó la llegada de la máquina junto al ministro de Transportes y Comunicaciones, Angello Tangherlini.
Un recorrido de más de siete kilómetros bajo Lima
Micaela completó una travesía subterránea de más de siete kilómetros hasta Carmen de la Legua. Infobae destaca que esta llegada sella los trabajos de excavación en todas las estaciones de la Línea 2 y del ramal de la Línea 4, tras doce años del inicio de obras.
La historia formal del proyecto empezó el 29 de diciembre de 2014, durante el gobierno de Ollanta Humala, aunque la propuesta de un recorrido subterráneo de este a oeste se había anunciado en 2012. El contrato de concesión se firmó en abril de 2014, con las primeras labores en el patio taller de Santa Anita.
Doce años para excavar 35 kilómetros de túneles plantean una pregunta incómoda para el país: ¿por qué la infraestructura tarda tanto en el Perú? La respuesta combina demoras contractuales, cambios de gestión y una burocracia que encarece cada kilómetro. Para una ciudad que pierde miles de millones de soles anuales en congestión y tiempo de traslado, la lentitud tiene un costo concreto y medible.
Qué falta para que funcione la Línea 2
Las excavaciones terminaron, pero la operación integral todavía está lejos. Falta instalar vías y sistemas eléctricos, completar la señalización, equipar las estaciones y ejecutar las pruebas operativas. Ninguna de estas etapas es opcional: el servicio solo funcionará plenamente cuando todas concluyan.
Los datos de avance publicados por Ositrán en agosto de 2026, citados por Caretas, muestran el desbalance: las etapas 1B y 2 de la Línea 2 registraban avances de 96% y 91%, mientras el ramal de la Línea 4 apenas alcanzaba el 66%.
Por ahora, el sistema opera en una primera etapa de cinco estaciones, entre Mercado Santa Anita y Evitamiento. Forbes Perú reporta que el Gobierno y el consorcio concesionario negocian abrir tres estaciones adicionales en Ate, Vista Alegre, Prolongación Javier Prado y Municipalidad de Ate, sin esperar a que estén listas las paradas que llegan hasta el centro histórico.
El impacto esperado sobre la movilidad urbana
El proyecto contempla 27 estaciones para la Línea 2 y ocho para el ramal de la Línea 4. La Línea 2 recorrerá el subsuelo desde Ate hasta el Callao, atravesando los corredores con mayor demanda de transporte público de la capital.
Según la información oficial, la infraestructura conectará directamente a 10 distritos y beneficiará a 13 adicionales. Se proyecta que, en operación plena, el sistema movilice alrededor de 660 mil pasajeros al día y mejore la conectividad de cerca de 2,5 millones de habitantes.
El diseño también prevé enlaces con el Metropolitano, la Línea 1 y las futuras rutas del sistema ferroviario urbano. Esa integración es la que convierte a un tren en una red, y la que Lima necesita si quiere dejar de depender del bus informal y del automóvil particular.
La lección liberal: infraestructura con reglas estables
El caso de la Línea 2 ilustra bien los costos de la inestabilidad regulatoria y política. Un proyecto anunciado en 2012, contratado en 2014 y excavado hasta 2026 atraviesa al menos cuatro gobiernos, cada uno con incentivos para renegociar, fiscalizar con fines políticos o simplemente no priorizar lo heredado.
La lección para el decisor público es directa: la infraestructura de largo plazo requiere reglas que sobrevivan a los ciclos electorales. Los países que construyen rápido no tienen máquinas mejores; tienen marcos de concesión más creíbles, arbitrajes previsibles y agencias técnicas con independencia del partido de turno.
Que la tuneladora haya terminado su trabajo es un logro real. Que haya tardado doce años en hacerlo es una advertencia sobre lo que el Perú debe corregir antes de comprometer los siguientes megaproyectos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo terminaron las excavaciones de la Línea 2 del Metro de Lima?
Las excavaciones de todas las estaciones de la Línea 2 y del ramal de la Línea 4 concluyeron el 23 de octubre de 2026, con la llegada de la tuneladora Micaela a la estación Carmen de la Legua.
¿Cuánto costó la Línea 2 del Metro de Lima y Callao?
La inversión estimada del proyecto, que incluye la Línea 2 y el ramal de la Línea 4, es de USD 5.350 millones, según la información oficial.
¿Cuándo estará operativa la Línea 2 en toda su extensión?
No hay fecha confirmada. Tras el fin de las excavaciones siguen la instalación de vías, sistemas eléctricos, señalización, equipamiento de estaciones y pruebas operativas antes de la operación integral.
¿Cuántos pasajeros transportará la Línea 2 al día?
Se proyecta que el sistema movilice alrededor de 660 mil pasajeros diarios cuando opere en toda su extensión de 35 kilómetros.
