Elecciones 2026: Demora del JNE revela urgencia de modernización electoral
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha informado que la proclamación oficial de los resultados de la segunda vuelta presidencial se realizará recién a mediados de julio. El anuncio, formulado por la vocera del organismo, Grecia Rentería, enciende un debate necesario sobre la eficiencia de nuestras instituciones electorales y su capacidad para responder a las exigencias de un país que requiere certezas con celeridad.
A mediados de julio es la proclamación de la segunda vuelta, respondió Rentería ante la consulta periodística, normalizando un plazo que, desde una perspectiva comparada, resulta difícil de justificar.
Los tiempos del Congreso y la correlación de fuerzas
Respecto a la elección congresal, la vocera precisó que la proclamación de senadores, diputados y parlamentarios andinos recaerá sobre los Jurados Electorales Especiales (JEE). Una vez que estos concluyan sus proclamaciones, previstas para mediados de junio, el JNE comunicará los resultados electos y procederá a la entrega de credenciales correspondientes.
Este cronograma define no solo la composición del Poder Ejecutivo, sino también la correlación de fuerzas en el Congreso, un factor determinante para la gobernanabilidad y la viabilidad de las reformas estructurales que el país necesita con urgencia.
Burneo y la convocatoria cívica
Por la tarde, el presidente del JNE, Roberto Burneo, emitió un pronunciamiento dirigido a la ciudadanía, convocando a informarse y participar con responsabilidad en los comicios del domingo 7 de junio.
Quiero invocar a toda la ciudadanía a informarse y participar con responsabilidad, enfatizó Burneo, quien además exhortó a los miembros de mesa a cumplir con puntualidad su función y pidió a las organizaciones políticas actuar con serenidad y respeto democrático.
En su alocución, Burneo recordó que millones de peruanos acudirán a las urnas para definir el rumbo del país.
La democracia se fortalece cuando participamos, cuando respetamos las reglas y cuando reconocemos la decisión libremente expresada por la ciudadanía, porque cada voto cuenta, porque cada voz importa y porque el futuro del Perú se construye con la participación de todos, sostuvo.
La crítica que no se puede ignorar
No obstante, la legitimidad del plazo establecido por el JNE ha sido cuestionada con argumentos contundentes. Fernando Rodríguez Patrón, exdirector del Registro de Organizaciones Políticas del JNE, calificó el plazo como excesivo e inaceptable desde cualquier análisis racional.
Me parece excesivo. No puede tardar más de un mes en tener los resultados. Eso escapa a toda lógica. Mira la lección que nos dio Colombia. El mismo día ya tenían casi al 100% todas las actas. Esto no habla bien del JNE, señaló Rodríguez Patrón.
La comparación con Colombia no es anecdótica. Es un indicador de lo que un sistema electoral modernizado puede lograr cuando la eficiencia tecnológica y la voluntad institucional convergen. La demora peruana, en cambio, sugiere burocracia arraigada y una falta de inversión en innovación procesal.
Fiscalización bajo sospecha
Las críticas no se limitan a los tiempos de proclamación. José Manuel Villalobos, experto en temas electorales, reveló que el JNE tomó como referencia los comicios de 2021 para estimar el cronograma actual, lo que evidencia una preocupante ausencia de mejora procesal entre un proceso y otro.
Villalobos fue más allá al cuestionar la labor de fiscalización del JNE durante la primera vuelta:
En primera vuelta el Jurado tuvo una gran responsabilidad en el área de fiscalización. Nunca hemos conocido las actas de fiscalización del Jurado dando cuenta que el material no llegaba, pese a que habían anunciado que iban a tener 50 fiscalizadores a nivel nacional, denunció.
Modernización electoral: una deuda pendiente
El episodio revela una tensión estructural: nuestras instituciones electorales operan con lógicas que no corresponden a las exigencias del siglo XXI. Un país que aspira a la integración económica regional, a la membresía plena en la OCDE y a la confianza de los inversionistas internacionales, no puede tolerar procesos electorales que generan incertidumbre prolongada.
La modernización del sistema electoral no es un capricho tecnocrático. Es una condición necesaria para la gobernabilidad, la credibilidad institucional y el respeto al estado de derecho. Los estándares internacionales exigen agilidad, transparencia y eficiencia. Perú, una vez más, queda en evidencia.