La importancia de la regulación electoral frente a la desinformación: análisis del caso López Chau
En el contexto de las Elecciones Generales 2026, un caso reciente ilustra la relevancia de los marcos regulatorios electorales y la necesidad de instituciones sólidas para preservar la integridad democrática. Una encuesta que circuló en redes sociales posicionaba al candidato Alfonso López Chau como líder en Arequipa con 11,2% de intención de voto, pero el análisis revela serias deficiencias en su legitimidad institucional.
El marco regulatorio como salvaguarda democrática
La Ley N° 27369 establece un principio fundamental para el funcionamiento democrático: toda persona o institución que realice encuestas electorales debe inscribirse ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Esta regulación, lejos de ser una restricción burocrática, constituye un mecanismo esencial para garantizar la transparencia y credibilidad del proceso electoral.
El Reglamento Electoral de Encuestadoras, actualizado mediante la Resolución N° 0340-2026-JNE, refuerza este marco al establecer que solo las empresas inscritas en el Registro Electoral de Encuestadoras (REE) pueden difundir resultados de intención de voto. Esta medida protege a los ciudadanos de la manipulación informativa y fortalece la calidad del debate público.
Análisis del caso: fallas en el cumplimiento normativo
La investigación reveló que "Sondeo y Mercados Arequipa", responsable de la encuesta cuestionada, no figura en el REE. Esta ausencia no es un detalle técnico menor: representa una violación directa de la normativa electoral vigente y evidencia la necesidad de mayor fiscalización en el ecosistema digital.
Las encuestadoras reconocidas oficialmente, como IEP, CPI e Ipsos, ubican consistentemente a Rafael López Aliaga en el primer lugar, seguido de Keiko Fujimori. López Chau se encuentra en posiciones posteriores, lo que contrasta significativamente con los resultados de la encuesta no autorizada.
Implicaciones para la gobernanza democrática
Este episodio subraya tres aspectos fundamentales para una democracia moderna y eficiente:
Primero, la importancia de instituciones regulatorias independientes y técnicamente competentes. El JNE demuestra aquí su valor como garante de la transparencia electoral.
Segundo, la necesidad de que los ciudadanos desarrollen capacidades de verificación crítica de la información, especialmente en el entorno digital donde la desinformación puede propagarse rápidamente.
Tercero, la relevancia de mantener estándares técnicos rigurosos en la investigación de opinión pública, incluyendo metodologías transparentes y márgenes de error claramente especificados.
Reflexiones sobre modernización institucional
La respuesta efectiva a este tipo de incidentes requiere un enfoque integral que combine regulación inteligente con educación ciudadana. Las instituciones electorales deben adaptarse continuamente a los desafíos del entorno digital, manteniendo un equilibrio entre la protección de la integridad electoral y la preservación de las libertades fundamentales.
La experiencia internacional sugiere que los países con marcos regulatorios claros y instituciones técnicamente sólidas logran mayor estabilidad democrática y confianza ciudadana en sus procesos electorales.
En definitiva, este caso ilustra cómo las instituciones democráticas, cuando funcionan adecuadamente, pueden servir como contrapeso efectivo contra la desinformación y contribuir a la calidad del debate público en sociedades libres y abiertas.