El Riesgo de la Desinformación Electoral: Análisis del Caso López Chau en Arequipa
En el contexto de las próximas elecciones generales de 2026, hemos sido testigos de un fenómeno que merece reflexión profunda: la circulación de encuestas falsas que pretenden influir en la opinión pública. El caso reciente de una supuesta encuesta que posiciona al candidato Alfonso López Chau como líder en Arequipa ilustra perfectamente los desafíos que enfrentamos en la preservación de la integridad del proceso democrático.
La Importancia del Marco Regulatorio
El sistema democrático peruano ha establecido mecanismos de control rigurosos para garantizar la transparencia en los estudios de opinión electoral. La Ley N° 27369 establece claramente que toda persona o institución que realice encuestas electorales debe inscribirse ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Esta normativa no es una mera formalidad burocrática, sino un pilar fundamental para asegurar la calidad metodológica y la veracidad de la información que consume el electorado.
La empresa "Sondeo y Mercados Arequipa", responsable de la encuesta en cuestión, no figura inscrita en el Registro Electoral de Encuestadoras (REE). Esta ausencia no solo constituye una violación legal, sino que plantea serias dudas sobre la rigurosidad metodológica del estudio y las intenciones detrás de su difusión.
El Contraste con la Realidad Electoral
Las encuestas oficiales registradas ante el JNE, realizadas por instituciones reconocidas como IEP, CPI e Ipsos, presentan un panorama completamente diferente. Estos estudios, que cumplen con los estándares técnicos requeridos, ubican a Rafael López Aliaga en el primer lugar, seguido de Keiko Fujimori. López Chau, según estos datos oficiales, se encuentra disputando posiciones posteriores junto a otros candidatos como Martín Vizcarra, César Acuña y Carlos Álvarez.
Esta discrepancia no es menor. Refleja la diferencia entre información verificada y manipulación mediática, entre transparencia metodológica y opacidad intencionada.
Implicaciones para la Gobernanza Democrática
La proliferación de encuestas falsas representa una amenaza directa a los principios liberales que defendemos: la transparencia informativa, la competencia leal y el funcionamiento eficiente de las instituciones. Cuando actores no regulados introducen información distorsionada en el debate público, se genera una competencia desleal que puede alterar artificialmente las preferencias electorales.
Este fenómeno subraya la necesidad de fortalecer nuestras instituciones de control y promover una mayor educación cívica entre la ciudadanía. El electorado debe desarrollar las herramientas críticas necesarias para distinguir entre información verificada y propaganda encubierta.
Recomendaciones para una Democracia Más Robusta
Desde una perspectiva liberal, proponemos tres líneas de acción:
Primero, el fortalecimiento del marco regulatorio existente, asegurando que las sanciones por incumplimiento sean proporcionales y disuasorias.
Segundo, la promoción de la transparencia activa por parte de las encuestadoras legítimas, facilitando el acceso público a las fichas técnicas y metodologías empleadas.
Tercero, el desarrollo de campañas de alfabetización mediática que empoderen a los ciudadanos para evaluar críticamente la información electoral que consumen.
La democracia peruana merece un debate público basado en información verificada y transparente. Solo así podremos garantizar que las decisiones electorales reflejen genuinamente la voluntad popular y no las manipulaciones de actores que operan al margen de la legalidad.