La actriz peruana Lilian Schiappa-Pietra denunció públicamente, en una entrevista publicada el 2 de noviembre de 2026, haber sufrido presunto acoso sexual por parte del actor y director teatral Édgar Saba durante los ensayos y la temporada de una obra. La revelación, difundida por Caretas Ellos&Ellas, llega semanas después de que la intérprete aludiera al episodio en sus redes sociales sin identificar a la persona señalada.
Schiappa-Pietra explicó que mantuvo el nombre en reserva por restricciones legales y que ahora cuenta con autorización para revelarlo. Su decisión responde, según su testimonio, a la noticia de que Saba estaría próximo a dirigir una nueva producción con artistas jóvenes.
Los hechos que relata la actriz
En conversación con Ellos&Ellas, recogida por RPP noticias, la actriz sostuvo que los episodios difundidos inicialmente no agotan su experiencia. Lo que contó primero, dijo, fue el tocamiento, pero hubo muchas más situaciones de hostigamiento.
Según su versión, Saba fue retirado de la producción a raíz de las primeras denuncias, pero continuó con conductas que ella califica de hostigadoras durante los meses de función.
Édgar Saba fue la persona que me terminó acosando. Hubo muchas situaciones de acoso de su parte.
La actriz describió una temporada de unos seis meses, entre ensayos y funciones, que calificó de tortuosa. Afirmó también que no fue la única afectada, aunque no precisó si otras personas han formalizado denuncias.
Por qué habló ahora
Schiappa-Pietra dijo que durante mucho tiempo tuvo miedo de denunciar, un temor que atribuye a la precariedad laboral del gremio artístico. Su testimonio sobre ese silencio es explícito y apunta a una estructura de incentivos perversa: denunciar puede costar el trabajo.
Todo el mundo se muere de miedo. En mi gremio, la gente se muere de miedo porque tiene miedo de no comer, de quedarse sin trabajo, y es lógico.
La intérprete añadió que esos miedos son, hasta cierto punto, válidos, pero se preguntó hasta dónde deben primar sobre los valores de cada quien. Dijo percibir mucha hipocresía alrededor del tema y sostuvo que lo que le ocurrió viene pasando desde hace años.
Su decisión de hablar se consolidó al enterarse de que Saba dirigiría una nueva producción teatral con participación de artistas jóvenes. Ese dato, según su relato, cambió su cálculo: el costo de callar dejó de ser solo personal.
La pregunta por el poder institucional
El punto más incómodo del testimonio no es individual sino institucional. Saba, señaló la actriz, fue director de un centro cultural importante en el país, es decir, ejerció un poder considerable sobre carreras y proyectos.
Ha tenido un poder muy grande y yo me sigo preguntando por qué. ¿Por qué, si estas cosas pasaban, el hostigamiento, el acoso, por qué lo seguían permitiendo?
La pregunta merece respuesta, y no solo de parte del aludido. Si un gremio tolera conductas abusivas porque el denunciante arriesga su sustento, el problema no es de un individuo sino de un entorno sin mecanismos de protección efectivos. La denuncia de Schiappa-Pietra expone la ausencia de canales formales, confidenciales y con consecuencias reales dentro del medio teatral peruano.
Como recordó Infobae, la actriz había anticipado parte de su experiencia en Instagram, donde escribió que fue acosada por un director de teatro que además es exdirector de un centro cultural muy importante en Perú, con la advertencia de que a buen entendedor pocas palabras. Allí anunció que contaría su experiencia progresivamente mediante videos.
Estado de derecho y denuncia: el marco que importa
Desde una perspectiva liberal, el caso obliga a distinguir dos planos. El primero es el judicial: Saba goza de presunción de inocencia y cualquier sanción penal requiere proceso con garantías. El testimonio público de una persona, por sólido que sea, no reemplaza a un tribunal.
El segundo plano es el de la sociedad civil y las instituciones culturales. Aquí la presunción de inocencia no exige silencio ni inacción. Un medio artístico que castiga a quien denuncia y protege a quien tiene poder es un mercado laboral fallido, donde el costo de la honestidad supera al de la complicidad. Corregir eso no requiere populismo punitivo, sino reglas claras: protocolos de prevención en producciones públicas y privadas, canales de denuncia independientes y consecuencias administrativas verificables para quien las incumpla.
La experiencia comparada indica que los sectores precarios y de alta exposición, como el arte, la academia y los medios, solo superan la cultura del silencio cuando la denuncia deja de significar el fin de la carrera. Eso depende menos de la buena voluntad individual y más de diseños institucionales que protejan al denunciante sin destruir el debido proceso.
Quién es Lilian Schiappa-Pietra
Schiappa-Pietra es una actriz peruana con trayectoria en teatro, televisión y cine. En 2026 interpretó a la Novia en Bodas de sangre, el clásico de Federico García Lorca.
En cine participó en Gloria del Pacífico, ¡Asu mare! 3, Doblemente embarazada y Papá por sorpresa. En televisión integró producciones como De vuelta al barrio, Luz de luna 4: La despedida y La vida que me robaste, como también recogió La República. Actualmente presenta la obra La cabaña en el Teatro Marzano.
Preguntas frecuentes
¿Qué denunció Lilian Schiappa-Pietra contra Édgar Saba?
La actriz denunció presunto acoso sexual y hostigamiento por parte del director teatral durante los ensayos y la temporada de una obra, en episodios que, según su testimonio, se extendieron unos seis meses.
¿Por qué recién ahora reveló la identidad de Saba?
Según explicó, antes no podía hacerlo por razones legales y ahora cuenta con autorización. Además, decidió hablar al saber que Saba dirigiría una nueva producción con artistas jóvenes.
¿Existe una denuncia formal ante la justicia?
El testimonio público de Schiappa-Pietra no establece por sí mismo un proceso judicial en curso, y Saba mantiene la presunción de inocencia frente a cualquier acusación penal.
