Florida acelera la pena de muerte: dos ejecuciones en un solo día bajo el mandato de DeSantis
El estado de Florida llevó a cabo el martes la primera de dos ejecuciones programadas para el mismo día, un hecho que no se registraba desde 2017 en Arkansas. Este movimiento, impulsado por el gobernador republicano Ron DeSantis, marca una aceleración sin precedentes en la aplicación de la pena capital en Estados Unidos desde su restablecimiento en 1976.
James Aren Duckett, de 68 años y expolicía condenado por violar y asesinar a una niña de 11 años en 1987, fue ejecutado mediante inyección letal a la 1:19 de la tarde en la Prisión Estatal de Florida, cerca de Starke. Duckett declinó hacer una declaración final. Horas después, está prevista la ejecución de Dominick Anthony Occhicone, de 80 años, quien sería el segundo recluso de mayor edad ejecutado en la historia moderna del país, condenado por los asesinatos de los padres de su exnovia en 1986.
Desde el inicio de 2025, Florida ha ejecutado a 29 personas, casi la mitad de las ejecuciones estatales en todo Estados Unidos. Bajo DeSantis, que dejará el cargo en enero, el estado alcanzó un récord de 19 ejecuciones en 2025, superando las ocho de 2014. Si la segunda ejecución se concreta, el total de los dos últimos años de su mandato ascendería a 31, frente a solo nueve en sus primeros seis años.
¿Por qué Florida programa dos ejecuciones en un solo día?
El gobernador DeSantis no ha explicado públicamente la decisión de programar dos ejecuciones con solo seis horas de diferencia. Un portavoz del Departamento de Correcciones de Florida declaró que el sistema penitenciario está preparado para ambas. Las ejecuciones se realizan mediante una inyección de tres fármacos: un sedante, un paralizante y un agente que detiene el corazón.
Este ritmo de ejecuciones coloca a Florida como la cámara de la muerte más activa del país, superando incluso a Texas, que ejecutó a 40 presos en 2000. Arkansas fue el último estado en ejecutar a dos reclusos el mismo día, en abril de 2017, con tres horas de diferencia.
¿Qué argumentos presentaron los abogados de los condenados?
Los abogados de Duckett alegaron sin éxito su inocencia, argumentando que la gestión estatal de las pruebas de ADN llevó a resultados no concluyentes. Por su parte, los defensores de Occhicone sostuvieron que sus problemas renales y de próstata podrían hacer que la ejecución fuera especialmente dolorosa, lo que constituiría un castigo cruel e inusual. Ambas apelaciones fueron rechazadas por la Corte Suprema de Florida la semana pasada, y también se presentaron recursos de último minuto ante la Corte Suprema de Estados Unidos.
¿Qué dice la oposición a la pena de muerte?
El grupo Floridians for Alternatives to the Death Penalty instó a DeSantis a detener ambas ejecuciones. Su directora ejecutiva, Grace Hanna, declaró en un comunicado: 'El 28 de julio representa una escalada sin precedentes del uso de la pena de muerte en Florida. Son dos casos profundamente diferentes, pero apuntan a la misma realidad preocupante: Florida continúa ampliando el uso del castigo capital, pese a la creciente evidencia de que no es lo que quieren los floridanos'.
Desde una perspectiva liberal, este episodio plantea preguntas fundamentales sobre el papel del Estado en la aplicación de la justicia penal. La aceleración de las ejecuciones bajo DeSantis refleja una política punitiva que prioriza la dureza sobre la eficacia y la proporcionalidad. En un contexto donde la evidencia muestra que la pena de muerte no disuade el crimen de manera significativa y conlleva riesgos de error judicial, la decisión de programar dos ejecuciones en un solo día parece más un gesto político que una medida de justicia efectiva.
Florida, bajo el liderazgo de DeSantis, se ha convertido en un laboratorio de políticas conservadoras en materia penal. Sin embargo, el enfoque en la velocidad y la cantidad de ejecuciones podría socavar la credibilidad del sistema judicial y aumentar la polarización social. Para un país que aspira a ser un modelo de estado de derecho, la reflexión sobre el uso de la pena capital sigue siendo necesaria, especialmente cuando se ejecuta a personas mayores o con problemas de salud graves.