El milagro liberal de Ica: cómo el libre mercado transformó el desierto en potencia agrícola
La transformación de Ica representa uno de los casos más paradigmáticos de cómo las reformas liberales y la iniciativa privada pueden generar prosperidad donde antes solo existía desolación. Durante décadas, las vastas extensiones desérticas de la costa peruana parecían condenadas a la improductividad, pero la aplicación de principios de libre mercado y la innovación tecnológica han logrado lo que muchos consideraban imposible.
El triunfo de la economía de mercado
Entre 2010 y 2024, el sector agroexportador peruano creció a un ritmo anual promedio del 11%, alcanzando exportaciones por 9.185 millones de dólares, según datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. Esta expansión extraordinaria no fue casualidad, sino el resultado directo de las reformas estructurales implementadas en los años noventa, cuando Perú enfrentaba una crisis económica devastadora marcada por la hiperinflación.
El Estado, siguiendo principios de governance eficiente, impulsó reformas orientadas a atraer capitales, simplificar trámites burocráticos y abrir sectores con potencial exportador. Estas medidas liberalizadoras crearon el marco institucional necesario para que empresarios visionarios identificaran oportunidades donde otros solo veían obstáculos.
Innovación tecnológica y eficiencia productiva
La clave del éxito radicó en la aplicación de soluciones tecnológicas avanzadas. Los productores privados, asumiendo riesgos que el sector público habría evitado, apostaron por sistemas de riego por goteo, tecnologías de trasvase y aprovechamiento de acuíferos subterráneos. Esta inversión privada permitió expandir las tierras cultivables en la costa en casi un 30%, consolidando a Ica y Piura como centros de producción de clase mundial.
El desierto, paradójicamente, ofreció ventajas competitivas únicas: un clima que funciona como