La policía catalana detuvo este sábado 24 de octubre a un centenar de personas, una cuarta parte de ellas menores de edad, tras una tarde de disturbios, saqueos y barricadas en el centro de Barcelona. La protesta, convocada únicamente a través de redes sociales y sin autorización previa, reunió a unos 600 jóvenes en la plaza de Cataluña, según reportó El Comercio Perú.
El episodio plantea preguntas incómodas sobre un fenómeno que ya no es local: movilizaciones juveniles espontáneas, sin portavoces ni reivindicaciones concretas, capaces de paralizar el corazón de una ciudad europea en cuestión de horas.
Qué ocurrió en la plaza de Cataluña
Los incidentes comenzaron hacia las 18.00 hora local (16.00 GMT), cuando los concentrados, la mayoría vestidos de negro y sin ninguna organización detrás, empezaron a atacar locales comerciales y mobiliario urbano. Según el balance de El Periódico, los Mossos d'Esquadra desplegaron desde primera hora de la tarde un dispositivo amplio que se saldó con un centenar de detenidos, de los cuales un cuarto son menores.
Los manifestantes vandalizaron y saquearon 14 establecimientos del centro, incluidas tiendas de electrónica, ropa, calzado y ópticas. Grupos con el rostro cubierto destrozaron escaparates y se llevaron mercancía, mientras otros prendían fuego a mobiliario urbano, toldos de terrazas y contenedores de basura, con los que levantaron barricadas junto a motos y bicicletas ardiendo.
La Guardia Urbana cerró los accesos a la plaza de Cataluña, entre Urquinaona y Universitat, y los comercios de la zona, entre ellos El Corte Inglés, bajaron las persianas y desalojaron a los clientes. En algunos casos, cientos de personas quedaron atrapadas en el interior de los locales hasta poder salir por puertas traseras o de emergencia. Renfe y Ferrocarriles de la Generalitat suspendieron las paradas en la estación de la plaza.
Las autoridades descartan una motivación política
La consellera de Interior, Núria Parlon, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, comparecieron ante los medios para deslindar la protesta de la acampada por el acceso a la vivienda instalada desde hace semanas en la plaza de Cataluña. Ambos la calificaron de
