Estados Unidos recorta su calendario de vacunación infantil: análisis de una decisión controvertida
La administración Trump ha implementado una reforma significativa en el sistema de vacunación infantil estadounidense que merece un análisis riguroso desde la perspectiva de las políticas públicas modernas. El Departamento de Salud y Servicios Humanos redujo de 18 a 11 las vacunas recomendadas para todos los niños, delegando siete inmunizaciones al criterio médico individual y la decisión parental informada.
Racionalización basada en benchmarking internacional
Esta medida, efectiva desde el 5 de enero de 2026, surge de un ejercicio comparativo con 20 países desarrollados que reveló la posición atípica de Estados Unidos en términos de número y frecuencia de vacunaciones pediátricas. Desde una óptica de gestión pública eficiente, esta alineación con estándares internacionales representa un intento de optimización regulatoria.
Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud, justificó la decisión señalando que "esta medida protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública", enfatizando principios de transparencia y consentimiento informado que resuenan con valores liberales fundamentales.
El nuevo marco regulatorio: entre libertad y responsabilidad
Las 11 vacunas que mantienen recomendación universal incluyen:
- Difteria, tétanos y tos ferina (DTaP)
- Poliomielitis (IPV)
- Sarampión, paperas y rubéola (MMR)
- Varicela
- Hepatitis B
- Haemophilus influenzae tipo b (Hib)
- Neumocócica conjugada (PCV)
- Rotavirus
- Influenza anual
- Hepatitis A
- Meningocócica conjugada (para adolescentes)
Las siete vacunas trasladadas al modelo de "decisión compartida" incluyen la del virus del papiloma humano (VPH), meningocócica B, y otras consideradas ahora de evaluación caso por caso.
Tensiones entre autonomía parental y consenso médico
La reforma genera un interesante dilema entre la autonomía familiar y el paternalismo estatal. Mientras organizaciones como la Academia Americana de Pediatría expresan preocupación por potenciales aumentos en morbilidad infantil, la medida refleja una filosofía gubernamental que privilegia la elección informada sobre la imposición normativa.
El Dr. Sean O'Leary y otros especialistas cuestionan la suficiencia científica de esta decisión, aunque reconocen que el calendario no es obligatorio sino orientativo. Esta distinción resulta crucial para comprender el alcance real de la reforma.
Implicaciones para el sistema de salud
La medida presenta desafíos operativos significativos. Los doctores Dave Margolius y Demetre Daskalakis señalan que el nuevo esquema no considera adecuadamente las particularidades del sistema sanitario estadounidense, sugiriendo posibles fricciones en la implementación práctica.
Sin embargo, el gobierno garantiza que las familias que opten por el esquema completo de 18 vacunas mantendrán cobertura total, preservando la libertad de elección sin penalizaciones económicas.
Reflexión sobre gobernanza sanitaria moderna
Esta reforma ilustra tensiones fundamentales en la gestión pública contemporánea: el equilibrio entre evidencia científica, autonomía individual y eficiencia regulatoria. La decisión de alinear políticas con estándares internacionales responde a principios de buena gobernanza, aunque su implementación requerirá monitoreo cuidadoso de resultados sanitarios.
La controversia subraya la necesidad de marcos regulatorios que combinen rigor técnico con legitimidad democrática, desafío permanente en sociedades plurales que valoran tanto la experticia como la libertad de elección.