El reordenamiento geopolítico del comercio agrícola: China consolida su hegemonía cerealera en América Latina
El panorama del comercio internacional de cereales experimenta una transformación estructural que merece un análisis riguroso. China ha logrado posicionarse como el principal comprador de productos agrícolas argentinos, desplazando a Estados Unidos en un mercado estratégico que define las relaciones económicas globales.
La estrategia china de diversificación alimentaria
La primera compra histórica de 30.000 toneladas de harina de soja argentina en enero de 2026 representa más que una transacción comercial. Constituye una manifestación clara de la estrategia de Pekín para diversificar sus proveedores y garantizar su seguridad alimentaria en un contexto de tensiones comerciales con Washington.
Esta reconfiguración del suministro global no es casual. Responde a una planificación económica de largo plazo que busca reducir la dependencia de mercados tradicionales y fortalecer lazos comerciales con socios estratégicos en América Latina.
Argentina: el nuevo corredor agrícola hacia Asia
Los datos revelan un desempeño exportador notable. Argentina consolidó en los primeros ocho meses de 2025 un volumen de 38,4 millones de toneladas de cereales y derivados, generando ingresos por 8.621 millones de dólares. El arroz lideró este crecimiento con un incremento del 91%, seguido por el trigo (40%) y el sorgo (26%).
La venta de 65.000 toneladas de trigo a China en diciembre de 2025 marca un hito comercial que no se registraba desde hace décadas. Este éxito se fundamenta en acuerdos fitosanitarios y negociaciones técnicas que garantizan los estándares de calidad exigidos por el mercado asiático.
Políticas públicas orientadas al mercado
El gobierno argentino implementó durante 2025 una serie de reformas estructurales que ejemplifican las mejores prácticas de liberalización comercial. La eliminación de restricciones operativas, la supresión de las declaraciones juradas de venta al exterior (DJVE) y la reducción de derechos de exportación para el arroz demuestran un enfoque pragmático hacia la competitividad.
Estas medidas, complementadas con la simplificación del acceso a sistemas regulatorios como el SISA y el RUCA, evidencian una comprensión clara de que la reducción de la carga burocrática impulsa la eficiencia exportadora.
Implicaciones geoeconómicas
La diversificación de destinos comerciales representa una estrategia de gestión de riesgos fundamental. China, Brasil y Vietnam encabezan la demanda, junto a mercados como Perú, Arabia Saudita, Argelia, Malasia, Chile, Egipto e Indonesia. Esta amplitud geográfica dota de mayor resiliencia al comercio exterior frente a posibles disrupciones en mercados individuales.
El resultado es una estructura de comercio exterior más robusta, que reduce la dependencia histórica hacia Estados Unidos y Brasil, adaptándose a las dinámicas del crecimiento asiático.
Perspectivas de largo plazo
Las exportaciones agroindustriales totales superaron los 50.500 millones de dólares hacia el cierre de 2025, consolidando a Argentina como proveedor de cereales de primer orden a escala mundial. Esta posición privilegiada en el suministro alimentario global representa una ventaja competitiva sostenible que debe ser capitalizada mediante políticas públicas coherentes y previsibles.
La experiencia argentina demuestra que la liberalización comercial, combinada con una diplomacia económica efectiva, puede generar resultados tangibles en mercados altamente competitivos. El desafío radica en mantener esta trayectoria de crecimiento mediante la consolidación de marcos institucionales que favorezcan la inversión y la innovación en el sector agropecuario.