Igualdad de género: palanca estratégica para el crecimiento económico peruano
Las cifras no mienten: el 38% de los hogares peruanos tiene jefatura femenina, y de estos, el 58% vive en pobreza. Mientras tanto, el 72% de las trabajadoras permanece en la informalidad, percibiendo salarios 27% menores que sus pares masculinos. Estos datos no representan únicamente un problema social, sino una ineficiencia económica que limita el potencial productivo nacional.
La dimensión económica de la desigualdad
En el segundo cuarto del siglo XXI, la persistencia de brechas de género constituye un freno estructural al desarrollo. La feminización de la pobreza en América Latina alcanza el 115% según la CEPAL, un fenómeno que en Perú se manifiesta con particular intensidad en las zonas rurales e indígenas.
Las productoras agrarias peruanas, que representan el 45% del sector a nivel nacional con más de 900.000 mujeres, enfrentan una desventaja competitiva evidente: poseen en promedio 1,8 hectáreas frente a las 3,0 hectáreas de los productores masculinos. Esta asimetría no es marginal, es sistémica y compromete la eficiencia del sector agropecuario.
Mercado laboral: potencial desaprovechado
El análisis del mercado laboral revela una paradoja preocupante. Mientras siete de cada diez mujeres permanecen fuera de la fuerza laboral, el 65% de la población económicamente no activa está conformada por mujeres. Entre quienes participan, la informalidad alcanza el 72%, superando significativamente el 64% masculino.
Esta realidad representa una pérdida neta de talento y productividad. El 28,7% de las mujeres carece de ingresos propios, una proporción 2,2 veces superior a la masculina, lo que limita tanto el consumo interno como la capacidad de inversión familiar.
Liderazgo empresarial: oportunidad de modernización
Pese a las limitaciones estructurales, las mujeres demuestran un dinamismo empresarial notable: representan el 39,3% del total de emprendedores y lideran 1,3 millones de micro y pequeñas empresas. Este potencial emprendedor, sin embargo, requiere marcos institucionales más eficientes para trascender la informalidad y acceder a financiamiento competitivo.
La experiencia de organizaciones como Pro Mujer, con 35 años de trayectoria regional, evidencia que los modelos integrales de capacitación, inclusión financiera y salud preventiva generan resultados mensurables: han impactado a 2,5 millones de mujeres y facilitado más de 10 millones de servicios de salud.
Inversión con perspectiva de género: imperativo estratégico
La realización del GLI Forum Latam en Perú durante 2026 representa una oportunidad para articular capital público y privado hacia iniciativas lideradas por mujeres. La movilización de inversión con enfoque de género no constituye una concesión social, sino una estrategia de diversificación de riesgo y optimización de retornos.
El fortalecimiento de sistemas de cuidado, la reducción de la informalidad y la ampliación del acceso femenino al liderazgo económico configuran elementos centrales para una agenda de modernización estatal. La competitividad nacional depende, en gran medida, de la capacidad institucional para aprovechar integralmente el capital humano disponible.
La igualdad de género trasciende la dimensión ética: constituye una variable estratégica para el crecimiento económico sostenible y la construcción de un Estado más eficiente y competitivo.